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10 de juny del 2009

LA SINFONIA DE LA ALEGRIA

Encontrar un trabajo tras ocho meses de paro, reencontrarte con una persona querida que hacía cuatro años que no habías visto, recibir reconocimiento positivo por parte del director de tu departamento de trabajo, conseguir aprobar la selectividad con la nota que necesitas, ver como tu equipo de fútbol gana tres copas en menos de un mes, comprar un billete de avión por poder ver la familia que está en otro país o conocer una persona que te hace sentir cosquillas en el estómago cada vez que la ves son situaciones que nos evocan una emoción agradable: la alegría. Tras haber hablado del miedo, la rabia y la tristeza, me gustaría acabar con la alegría porque es otra de las emociones básicas de los seres humanos. ¿De dónde surge esta emoción? ¿Qué necesita una persona cuando está alegre? ¿Qué espera de los demás? ¿Qué puede hacer una persona para estar más en contacto con esta emoción y huir de la apatía?

Cuando una persona vive una situación de ganancia, experimenta la emoción de la alegría. ¿Qué puede ganar una persona que ha encontrado un trabajo tras estar en el paro? Puede ganar tranquilidad por la incertidumbre económica de no poder hacer frente a los gastos de la hipoteca, aprender una nueva tarea profesional a realizar y tener la oportunidad de tener nuevos compañeros/se de trabajo, entre otros motivos. Siempre que una persona percibe estas ganancias, valora todo aquello que le da la situación vivida. También es cierto que empezar a trabajar implica tener un horario de entrada y salida, un esfuerzo físico y cognitivo para entender el nuevo trabajo y estar abierto a conocer nuevas personas. ¿Qué quiero decir con esta diferencia? Sentir alegría se puede convertir en una decisión personal, lejos del azar ni la suerte. La alegría puede ser reactiva ante aquello que una persona vive en su día a día (un premio, un reencuentro, encontrar un objeto valioso, reconocimiento positivo, etc); pero, también puede estar relacionada con una tendencia vital de una persona. Por lo tanto, una persona puede ser alegre o tener alegrías. ¿Qué escoges? ¿Ser alegre o tener alegrías? También es cierto que cada persona vive sus propias alegrías. El novelista ruso Dostoievski sufría ataques de epilepsia y decía lo siguiente: "Las personas sanas no os podéis imaginar la felicidad que sentimos los epilépticos durante los segundos que preceden los ataques. No sé si esta felicidad dura segundos, horas o meses, pero no los cambiaría por todas las alegrías que pueda proporcionar la vida".

¿Qué necesita una persona cuando experimenta alegría? Necesita explicarlo, compartirlo, comunicarlo, sacarlo fuera... para poder decir al resto del mundo aquello que le ha pasado. Por eso, cuando una persona le explica una alegría a otra, espera recibir comprensión, entusiasmo y empatía. Cuando un padre juzga si es importante aquello que le hace sentir alegría a su hija, la necesidad de compartir queda totalmente invalidada. Cuando una persona no se siente comprendida, la alegría se deshincha automáticamente y pierde valor. Por lo tanto, es necesario distanciarse del propio mundo para entender la realidad de la otra persona y poder saltar de alegría.

Un buen ejercicio para contactar con la alegría es pararte a pensar todo aquello que has ganado a lo largo del día de hoy. No hace falta ir demasiado lejos puesto que cada día ganas algo de valioso. Hay momentos vitales en los que es más fácil detectar estas situaciones que otros; pero, esto no significa que no existan. Siéntate con un papel y un bolígrafo para contestarte a la siguiente pregunta: ¿qué he ganado hoy?

Si hubiera de escoger una canción que me hiciera conectar con la emoción de la alegría, no podría evitar pensar en la Novena Sinfonía en re menor que compuso Ludwig Van Beethoven después de años de haber descubierto el texto "Oda a la alegría" del poeta alemán Friedrich von Schiller (1785). Te dejo con el texto original traducido al español y el fragmento cinematográfico del estreno de la sinfomia núm. 9 en el Teatro de la Corte Imperial de Viena el año 1824 que aparece a la película Copying Beethoven (2006).

Alegría, Luz Divina,
del Elíseo dulce lar,
inflamados alleguemos
Diosa, a tu celeste altar.
Une otra vez tu hechizo
a quienes separó el rigor.
Fraterniza el orbe entero
de tus alas al calor.

A quien el azar ha dado
verdadera amistad,
quien consorte dulce halla,
ha sin par felicidad.
En la redondez terrena
suya un alma invocar!
A quien no le fuera dado
sumiríase en pesar!

En el seno de Natura
alegría liba el ser,
su florida vía sigue
males, bienes, por doquier.
Besos, vides, fiel amigo
hasta el morir nos dio;
el deleite, a los gusanos;
y al querube, un gran Dios.

Cual los soles en su vía
magna, juntos! oh! marchad!
y como héroes disfrutad
dicha, triunfos y felicidad!

Abrazaos, oh! millones!
Beso de la Humanidad!
Brinda celestial bondad
Padre a tu séquito sin par
Os postráis, oh! juntos
Ante el Creador Eterno
Busca en el azur, y reina
Sobre el plano etéreo.



¿Què pasa cuando sientes esta melodía? ¿Te hace sonreír su intensidad? ¿Te hace vibrar su fuerza? ¿Hacia dónde te lleva?
Sentir y expresar alegría es todo un arte.
¡Que tengas un día lleno de alegrías para ser alegre!

ESPACIO d PSICOTERAPIA DBG

ESPACIO d BARCELONA
C/ Aribau, nº 152, 2º 2ª

ESPACIO d VILAFRANCA
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Contacto: 679.72.39.39

29 de maig del 2009

EL PERMISO PARA SENTIR TRISTEZA

Perder una persona querida es una situación que nos conecta con la emoción de la tristeza. No sólo está triste una persona cuando pierde algún ser querido, sino puede aparecer cuando se produce una ruptura de pareja, un cambio de residencia, un despido del trabajo, un buen amigo marxa a trabajar fuera durante un año, cerrar un negocio propio que no funcionaba, empezar una nueva vida en un país nuevo o la emancipación de un/a hijo/a. Todas estas situaciones comparten la característica de haber perdido algo de valioso.

La tristeza está asociada a una situación de pérdida. Cuando una persona pierdo algo de valor, se siento triste y necesita ser escuchada. Hay que elaborar esta pérdida respetando que la persona necesite llorar. Es necesario sentir las pérdidas. Lo que necesita la persona es el consuelo. En algunas ocasiones, es difícil sostener la tristeza de una persona querida puesto que nadie le gusta ver sufrir a quien quiere. Intentar animar, valorar lo que le pasa o distraer pueden ser soluciones cargadas de buenas intenciones y que están alejadas de la necesidad real de la persona que está triste. Por lo tanto, lo más necesario es notar que la otra persona está a tu lado y que te escucha. Sentir que alguien te comprende es uno de los mejores remedio para la tristeza.

Hay diferencias de género a la vez de sentir y expresar esta emoción. La tristeza ha sido reprimida en muchos hombres atribuyéndole erróneamente sólo a las mujeres. Sentir tristeza no es propio de personas vulnerables ni débiles, pues se debe ser una persona valiente para expresar lo que una persona necesita. Por tanto, toda persona tiene derecho a sentir y expresar la tristeza. Cuando una persona ha recibido el mensaje "Sé fuerte" durante su infancia, ha aprendido a reprimir esta emoción y no darle espacio.

Por otra parte, no es el mismo estar triste que sufrir una depresión. No tener un suficiente conocimiento de las emociones puede llegar a confundir la tristeza de la depresión. La principal diferencia es la intensidad y la duración. Cuando un estado de tristeza tiene una intensidad alta, una larga duración e interfiere significativamente en la vida de una persona, probablemente estamos hablando de un síndrome depresivo. Si una persona que está sufriendo una depresión no se siento capaz de echar adelante sola, es muy importante que pida ayuda. Por lo tanto, no se debe tomar antidepressivos una persona que está triste, sino la persona que está deprimida. En la práctica clínica, observo que, cuando una persona está deprimida, tiene otra emoción reprimida: la rabia. Cuando una persona no tiene el permiso de expresar la rabia, la impotencia se va apoderando de su persona consiguiendo deprimirse. El psicólogo Robert Neimeyer habla de la depresión a través de la metáfora de una persona que se debe proteger de las amenazas externas detrás de una piedra sin armas para poder luchar experimentando vulenrabilidad e indefensión ante la vida.

Hay canciones, películas o novelas que nos conectan rápidamente con la tristeza. Incluso, cuando aflora esta emoción, inconscientemente escogemos melodías que nos permiten estar en sintonía con este estado de ánimo. ¿Qué música te apetece escuchar cuando sientes tristeza? ¿Qué tipo de películas ves cuando estás viviendo un duelo? Escribir y hablar también pueden ser una buena estrategia terapéutica para poder expresar el que una persona está sintiendo. Tengas presente que, siempre que vivas una pérdida en tu vida, tienes el derecho de sentir tristeza.

Deseo terminar con el comentario que me ha dejado María a través del facebook a raíz de la publicación de este artículo en el que relata la elaboración de su duelo: "he experimentado cómo la tristeza actúa de brújula. Estar en contacto con esta emoción te guía en el proceso de curación. Como una herida que sigue su propio proceso, que sangra y duele para posteriormente formar el coágulo, reconstruir tejidos y finalmente cicatrizar...la tristeza te permite conectar con el adentro para poder llorar lo que debes llorar y seguir recorriendo los tramos del camino".

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