2 de setembre de 2009

EL REGALO

Este mes de agosto tuve la oportunidad de escuchar este cuento sobre el legendario sabio Buda que me permitió pensar sobre la posibilidad de ser ecuánime ante las circunstancias que nos rodean.

Un insensato oyó que el Buda predicaba que debemos devolver bien por mal. Malhumorado fue hacia el Buda y lo insultó. El Buda guardó silencio. Cuando el otro acabó de insultarlo, le preguntó: "Hijo mío, ¿qué haces cuando alguien llega a tu casa y te ofrece un regalo?". A pesar de no entender el motivo de la pregunta, le contestó que lo aceptaba. Buda le vuelve a preguntar: "Si un hombre rechazara un regalo, ¿de quién sería el regalo?". El otro respondió. "De quien quiso ofrecerlo". "Hijo mío", replicó el Buda, "me has insultado, pero yo rechazo tu insulto y éste queda contigo. ¿No será acaso un manantial de desventura para ti?". El insensato se alejó avergonzado, pero volvió para refugiarse en el Buda.

Una buena lección para no dejarse arrastrar ante la ira, odio, miedo y hostilidad que aparece en forma de "regalo" a nuestro alrededor. Por ello, es necesario no olvidarse que una persona puede decidir aceptar o rechazar dicho regalo.

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4 comentaris:

Laura Berodas ha dit...

Qué bueno! Mejor ponerse las pinturas de guerra desde la humildad que desde la ira y la rabia!

Daniel Borrell Giró ha dit...

Observo que has integrado el mensaje del cuento. Lo ciero es que se puede sentir rabia desde el amor. Puedes amar al otro pidiéndole que te respete sin faltarle al respeto. Otro camino es el desprecio que inunda de negatividad cualquier ser humano. También es cierto que la compasión es un sentimiento que te puede permitir comprender y entender lo que te rodea y, entonces, podrás abandonar el juicio o la crítica.
Tú eliges!

Gracias por tu comentario, Laura! Conintuaré publicando cuentos que he escuchado este verano. Estáte atenta!

Mónica ha dit...

Para rechazar esos regalos, es necesario reconocer o aprender el valor de uno mismo, en el momento en que uno tenga claro su valor, esos regalos ya no te los crees y no te planteas ni rechazarlos, simplemente no los aceptas.

Daniel Borrell Giró ha dit...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, Mónica! Rechazar una crítica, un insulto o un comentario ofensivo está conectado con la dignidad que cada persona siente hacia si misma y su propia autoestima.
Gracias por tu comentario, Mónica! Me agrada enriquecer cada publicación con vuestros comentarios.